18 diciembre 2009

Zapatero: "Ni China ni EE UU pueden eludir su responsabilidad"

RAFAEL MÉNDEZ Enviado especial - Copenhague -
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado ayer en su intervención ante el pleno de la Cumbre del Clima que un fracaso en Copenhague sería un fiasco. El presidente ha expresado su "reconocimiento a todos los que a través de ONG y movimientos sociales han reclamado respeto a la tierra. Hoy es su día. Tenían razón".
En medio de una serie de discursos muy vagos, Zapatero ha entrado en la clave de la negociación: la pugna entre EE UU y China: "Debemos alcanzar un acuerdo en Copenhague. Aquí y ahora. Ni EE UU ni China pueden fallar en esta cita histórica. Ni EE UU ni China pueden eludir su responsabilidad". "Esta cumbre no es un debate entre países pobres y ricos. No es entre países con reservas de petróleo y los que no tenemos. Es una cumbre para apostar por la ciencia, la capacidad de superación del ser humano. O por el inmovilismo y el que nada cambie. O por la atadura estéril ante una visión inmediata. Una cumbre para gobernar el mundo y la Tierra juntos o dejar que cada uno se intente salvar".
"El cambio climático es fundamental para el futuro. Y si los jefes de Gobierno estamos aquí es porque queremos un acuerdo, porque hemos asumido una conclusión científica: estamos elevando la temperatura de una forma peligrosa para la pervivencia de la humanidad, que ya tiene consecuencias graves", ha declarado Zapatero, que intervino después del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad; del de Corea del Sur, Lee Myung Bak; y del brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Zapatero ha afirmado que "la causa son las emisiones de CO2 y que la respuesta es reducir de manera contundente estas emisiones". "Si estamos aquí deberíamos asumir que reducir drásticamente el CO2 y cambiar la energía supone un esfuerzo colectivo, muy grande para algunos países, pero también un camino de desarrollo". El presidente español ha reclamado que "una nueva era energética ha de nacer en nuestro tiempo. Tras la era del carbón y la reciente del petróleo, debe nacer una nueva era basada en el ahorro, en las renovables, en el gran esfuerzo tecnológico compartido y en la democratización de la capacidad de producir energía".
EL PAÍS, Viernes 18 de diciembre de 2009
Imagen: El País

Toda la presión para China

RAFAEL MÉNDEZ Copenhague - (ENVIADO ESPECIAL) -
La Cumbre del Clima mira ahora a China. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, anunció ayer que su país se sumará al fondo a largo plazo para los países pobres de unos 100.000 millones de dólares al año a partir de 2020. Es la primera vez que EEUU habla de participar en un fondo de tal magnitud, algo que permitió avanzar la negociación. Pero Clinton dejó claro que sólo lo harán si hay un acuerdo en Copenhague que incluya transparencia -citó esa palabra 22 veces en 30 minutos de comparecencia- por la parte China, que se niega a que la ONU audite sus emisiones. Después de tres días perdidos en debates estériles, la cumbre volvió ayer a la negociación normal pero puede ser demasiado tarde: los recortes de emisiones que maneja no llegan al objetivo de limitar en dos grados el calentamiento, como oficialmente buscan las potencias.
Clinton hizo el anuncio ante cientos de periodistas: "En un acuerdo fuerte en el que estén todas las grandes economías con acciones significativas de mitigación [limitación de emisiones] y en la que den transparencia completa de cómo se llevan a cabo, EEUU está lista para trabajar con otros países para movilizar 100.000 millones de dólares (70.000 de euros) al año a partir de 2020 para afrontar las necesidades de los países en desarrollo con el cambio climático". Clinton dejó claro que ese fondo debía estar centrado en "los más pobres y vulnerables", como un mensaje de que China no sería destinatario de ese dinero. Preguntada sobre la esperada presencia de Obama en la cumbre, Clinton replicó misteriosa: "El presidente planea venir mañana [por hoy]. Obviamente esperamos que haya algo para lo que venir".
La UE había pedido ese fondo con 100.000 millones de euros -cada uno habla en su moneda, como si hubiese paridad en el cambio- aunque no está definido de dónde vendrá el dinero ni cómo crecerá entre 2014 -cuando acaba el fondo inicial ya casi pactado pactado- y 2020. Clinton explicó que el dinero debería salir de "distintas fuentes, públicas y privadas, bilaterales y multilaterales, incluyendo fuentes alternativas de financiación".
Aunque no hay nada definido, las potencias buscan fórmulas para este fondo: un impuesto sobre la aviación internacional o el transporte marítimo o destinar allí una parte de la subasta de los derechos de emisión entre las empresas. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue el más audaz: "¿Quién se opondría a una financiación innovadora que tase las transacciones financieras para salvar el planeta?".
Con el movimiento, EEUU no sólo traspasa los focos en China, sino que debilita su posición en el G77, el heterogéneo grupo de más de 100 países en desarrollo con intereses variopintos en el que se integra China. "China se ha escondido detrás de los países africanos y ha bloqueado la negociación. Ni siquiera acudía a las reuniones. Ahora le toca decidir qué hacer"; explica un negociador de la UE.
La mayoría de estos países llevaban pidiendo este fondo -aunque con el doble de cantidad- y ahora les será difícil respaldar la postura china. Brasil anunció que apoya "un régimen internacional transparente". "Se pueden enviar informes de emisiones cada dos años y si hubiera alguna duda el diálogo con Naciones Unidas debe ser franco. Eso garantiza una transparencia a la que estamos absolutamente dispuestos a mantener", señaló el embajador Luiz Alberto Figueiredo.
"En esta negociación hay que ir por grupos, pero está claro que los intereses de un país centroafricano y los de China ya no tienen nada que ver", explicó hace un delegado europeo sobre la situación en el G77, que comenzaba a resquebrajarse pese a la red de intereses que China está tejiendo en África con masivas inversiones.
El negociador de Leshoto, Bruno Sekoli, portavoz de los países menos desarrollados, respondió al anuncio al margen del G77: "Esta oferta trata de desbloquear una negociación complicada".
Los países ricos creen que el bloqueo de los últimos tres días ha sido en promovido por China, o que al menos que se ha beneficazo de ello. África recela de la presidencia danesa al considerar que rema a favor de los países ricos. El miércoles bloquearon la presentación de un texto alternativo de negociación preparado por el primer ministro danés, Lar Okke Rasmussen, y obligaron a seguir con los dos textos de los dos grupos de trabajo oficiales, el de Kioto y el paralelo en el que está EEUU.
El secretario de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo de Boer, sugirió que se podría endurecer las obligaciones de información de los países en desarrollo -que envían sus informes casi cuándo y cómo quieren- pero sin llegar al exhaustivo informe que anualmente envían los países ricos y que incluye todo tipo de consumos energéticos, de fertilizantes... En un país desarrollado muchos de esos datos ya son públicos, pero China considera que esto es una injerencia y que ese sistema destriparía su política económica. El problema chino con la contabilidad va más allá del clima.
Con el anuncio de Clinton y la vuelta a la negociación, la cumbre volvió a ser la montaña rusa propia de unos de los últimos días de una negociación internacional con 118 jefes de Estado y con implicaciones en el medio ambiente, la energía, el comercio internacional y la economía. "El teleférico hizo ayer una parada inesperada en su camino a la cumbre pero ahora vuelve a caminar", explicó un sonriente De Boer, que suele escenificar con sus gestos el estado de la negociación.
El ambiente era, sin embargo, extraño por el silencio que reina en el edificio tras la drástica restricción de acceso a las ONG, que fueron confinados en otro centro. Joaquín Nieto, único representante de una ONG española que accedió a la cumbre, criticó "el maltrato a las ONG".
El ambiente era aún más desangelado porque el pleno con los los presidentes sólo se podía seguir por televisión. Los delegados son los únicos con acceso a la sala en la que jefes de Estado y de Gobierno lanzaron discursos sobre la gravedad de la situación. El primer ministro británico, Gordon Brown, pidió acción ya: "La gente dice con razón: si podemos proporcionar financiación para salvar a nuestros bancos de los banqueros, podemos, con el apoyo financiero adecuado, salvar el planeta de las fuerzas que lo destruirían".
El iraní Mahmoud Ahmadinejad acusó a EEUU -"que tiene el 40% de los coches del mundo"- de haber causado el problema con "sus planes megalómanos". Con alusiones continuas a Dios, pidió el "retorno a los valores divinos y humanos" y defendió la nuclear -Irán tiene un más que controvertido programa atómico- como una opción ante el cambio climático. También hablaron Uribe, Lula, Alberto de Mónaco... De la mañana a la noche, con un tiempo de tres minutos que ninguno respetó, se sucedieron las declaraciones en un maratón imposible de seguir.
Sarkozy retó a los presentes a decir en la tribuna que no hacía falta transparencia internacional o que los países en desarrollo no tenían que llevar a cabo una drástica reducción de emisiones: "Si seguimos así será un fracaso. EEUU debe ir más allá de los objetivos que han anunciado incluso si eso supone un avance significativo. China no puede considerar que la transparencia compromete la soberanía". El presidete francés incluso contravino el discurso de la UE y pidió prorrogar el Protocolo de Kioto y aseguro que ésta es "la última generación que podrá frenar el cambio climático" y pidió que después de la cena un grupo representativo de jefes de Estado se quedase para negociar y presentar hoy un acuerdo. La sensación de urgencia se palpaba en la mayor parte de los discursos. ¿Cómo vamos a volver a casa sin acuerdo después de la que hemos montado en Copenhague?, parecían preguntarse. El problema es que el texto que salga, probablemente la suma de las dos vías de negociación bajo el epígrafe de Los acuerdos de Copenhague, puede no ser suficiente para aguantar la foto.
Las propuestas de reducción de emisiones no bastan para limitar el calentamiento en dos grados centígrados, como las potencias negocian en la cumbre. La UE calcula que, incluso si aumenta su recorte hasta el 30%, el recorte de los países desarrollados estará entre el 17% y el 20% respecto a 1990. Y, según fuentes comunitarias, el plan chino considera que sólo supone un recorte de entre el 12% y el 15% respecto a la tendencia actual, lejos del 30% que le piden los países ricos. Un informe interno de la ONU adelantado por el diario británico The Guardian coincide con lo que los estudios independientes llevan meses alertando: que con los recortes anunciados la temperatura subiría tres grados. Esto, según Greenpeace, "supondría una devastación del continente africano".


EL PAÍS, Viernes 18 de diciembre de 2009

17 diciembre 2009

EEUU se suma al fondo de 100.000 millones para los países en desarrollo y pone la presión en China

RAFAEL MÉNDEZ Copenhague (Enviado especial)
La negociación de verdad comienza a moverse en la Cumbre del Clima. Tras más de 10 días prácticamente desperdiciados, la llegada de los pesos pesados ha puesto en marcha la máquina de la Cumbre del Clima.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ha anunciado que se sumarán al fondo de 100.000 millones de dólares al año a partir de 2020 para los países en desarrollo si hay un acuerdo en Copnehague. Clinton ha incidido en que este acuerdo sólo será posible si hay "transparencia" y "compromiso" por parte de las grandes economías emergentes, principalmente China. EEUU también se sumará al fondo de 10.000 millones al año para los próximos tres años. La financiaicón era un tema clave, ya que los países emergentes aseguraban que no firmarían nada sin este punto.
"Nos quedamos sin tiempo", ha explicado Clinton ante la sala de prensa abarrotada: "Lamentablemente ha habido problema con el proceso y dificultades a menudo sobre las formas. Pero tenemos que hacer todo lo posible para tener un acuerdo. Sin un acuerdo de todo el mundo no tendremos la acción mundial que tan desesperadamente necesitamos".
Clinton condicionó su pacto a que haya "transparencia del primer emisor mundial y la segunda economía", en alusión a China, que ha insistido que dejar que la ONU audite sus emisiones sería una ingerencia intolerable.
China, India y Alemania recelan del éxito de la cumbre
El escepticismo arrecia en el tramo decisivo de la Cumbre. China ya ha comunicado a los participantes en la cita que no ve posibilidad de lograr un acuerdo vinculante para combatir el calentamiento global. Una opinión a la que se ha sumado la canciller alemana, Angela Merkel, que ya ha avisado de que las sensaciones no son buenas. La líder del Ejecutivo alemán ha señalado que las propuestas de los países ricos son suficientes y que la primera propuesta de EE UU (anterior a la iniciativa sobre financiación) es poco ambiciosa. India, además, teme que se acuse a los países pobres de provocar el fracaso de la cumbre.
En una declaración ante el parlamento alemán antes de viajar a la cumbre, la canciller ha señalado que las noticias procedentes de Copenhague no han sido buenas hasta la fecha y ha advertido de que si se fracasa la consecución de un acuerdo la situación será grave. "Honestamente, debo decir que la propuesta de EE UU de recortar (las emisiones de CO2) en un 4% respecto a los niveles de 1990 no es nada ambicioso".
India ha advertido, además, de que los países ricos están listos para lanzar "una campaña de propaganda" para culpar a los países pobres del fracaso de la cumbre si no se logra un gran pacto. "Somos conscientes de que los países occidentales van a lanzar una campaña de propaganda para responsabilizar a los países en vías de desarrollo", ha señalado a Reuters el ministro indio de Medio Ambiente, Jairam Armes. "Esto es un error, es malvado. No es el momento de hacer recriminaciones mutuas", ha añadido. "Es sólo cuestión de tiempo que empiece el juego", ha dicho, y ha añadido que algunos países industrializados ya están acusando a los países pobres de impedir el acuerdo.
Fase decisiva
Decenas de líderes políticos y jefes de Estado acuden a la capital danesa para asistir a la cumbre, con el objetivo de firmar mañana un nuevo pacto para reducir las emisiones contaminantes. China considera que ante la imposibilidad de un gran acuerdo vinculante, finalmente se elaborará un documento de mínimos, según ha informado a Reuters una fuente oficial que ha pedido anonimato. A pesar del escepticismo, las negociaciones continúan en un intento de lograr un avance que permita firmar un acuerdo relevante.
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha instado a poner en marcha un "acuerdo operativo" -es decir, un acuerdo político de mínimos que permita que los países puedan trabajar en la reducción de emisiones contaminantes mientras se negocia un nuevo tratado más detallado y vinculante para 2010.
EL PAÍS, Jueves 17 de diciembre de 2009

Dinamarca renuncia a un acuerdo climático en Copenhague

Dpa - Copenhague

Dinamarca, país organizador de la actual cumbre climática de Naciones Unidas en Copenhague, renuncia a alcanzar un acuerdo climático mundial en el encuentro, según informan el diario 'Berlingske Tidende' y el canal DR, citando a fuentes gubernamentales.
Según las informaciones, lo más probable ahora es que los aproximadamente 120 jefes de Estado y de Gobierno que se espera en la capital danesa aprueben únicamente una declaración final no vinculante.
Entre otros Su Wei, negociador jefe de la delegación china, había declarado la noche del miércoles que su país no contaba ya con alcanzar un amplio acuerdo en Copenhague.
"No se puede puede presentar un texto sacado de la nada", dijo Su en refencia a la intención de Dinamarca de presentar un primer borrador del acuerdo previsto, sin esperar a las negociaciones oficiales en el tramo final de la cumbre.
Fuentes de la delegación danesa declararon por su parte a medios locales que todos los intentos por alcanzar compromisos y avanzar en las negociaciones habían fracasado.
También la Unión Europea (UE) empieza a ver con pesimismo las negociaciones para un acuerdo climático en Copenhague, atascadas aún en "cuestiones de procedimiento", según señalaron fuentes de la delegación sueca.
"No pinta bien. Seguimos con las cuestiones de procedimiento", señalaron en Copenhague los representantes de Suecia, país que ejerce la presidencia de turno de la UE.
Las negociaciones previas para alcanzar un acuerdo climático entre los 192 Estados participantes fueron interrumpidas durante la noche sin resultado alguno. Según medios daneses, China y Brasil se negaron también a participar en conversaciones informales.
EL MUNDO, Jueves 17 de diciembre de 2009

China y Alemania dudan del éxito de Copenhague

Elpais.com
El escepticismo arrecia en el tramo decisivo de la Cumbre del Clima de Copenhague. China ya ha comunicado a los participantes en la cita que no ve posibilidad de lograr un acuerdo vinculante para combatir el calentamiento global. Una opinión a la que se ha sumado la canciller alemana, Angela Merkel, que ya ha avisado de que las sensaciones no son buenas. La líder del Ejecutivo alemán ha señalado que las propuestas de los países ricos son suficientes y que la propuesta de EE UU es poco ambiciosa.
En una declaración ante el parlamento alemán antes de viajar a la cumbre, la canciller ha señalado que las noticias procedentes de Copenhague no han sido buenas hasta la fecha y ha advertido de que si se fracasa la consecución de un acuerdo la situación será grave. "Honestamente, debo decir que la propuesta de EE UU de recortar (las emisiones de CO2) en un 4% respecto a los niveles de 1990 no es nada ambicioso"
Decenas de líderes políticos y jefes de Estado acuden a la capital danesa para asistir a la cumbre, con el objetivo de firmar mañana un nuevo pacto para reducir las emisiones contaminantes. China considera que ante la imposibilidad de un gran acuerdo vinculante, finalmente se elaborará un documento de mínimos, según ha informado a Reuters una fuente oficial que ha pedido anonimato. A pesar del escepticismo, las negociaciones continúan en un intento de lograr un avance que permita firmar un acuerdo relevante.
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha instado a poner en marcha un "acuerdo operativo" -es decir, un acuerdo político de mínimos que permita que los países puedan trabajar en la reducción de emisiones contaminantes mientras se negocia un nuevo tratado más detallado y vinculante para 2010.

EL PAÍS, Jueves 17 de diciembre de 2009

Espinosa duda de que sean necesarias miles de personas en Copenhague por las emisiones que producen

R. M. - Copenhague -
La ministra de Medio Ambiente y una de las tres máximas representantes europeas en la Cumbre del Clima, Elena Espinosa, llegó este miércoles mañana a Copenhague, cuando los jefes de Estado comenzaban a hablar en el plenario. Preguntada sobre las restricciones de acceso a las ONG al centro de convenciones donde tienen lugar las negociaciones, Espinosa contestó: "Lo estamos viendo los que estamos aquí. Esto se ha desbordado sobre las previsiones iniciales", y se preguntó sobre la eficacia de una reunión en la que hay 46.000 personas acreditadas en un recinto en el que caben 15.000: "¿Son necesarias tantas personas aquí?, ¿Estamos contribuyendo con personas no necesarias a aumentar las emisiones?"
La ministra llegó a Copenhague desde Bruselas, tras participar en el Consejo Europeo de Pesca, en un avión oficial, el medio que más CO2 emite. Lo mismo hizo el año pasado en la cumbre de Poznan (Polonia).
Lo cierto es que estas cumbres se han convertido en algo enorme, con delegaciones de cientos de personas. En la española hay 107 acreditadas, la mayoría del Ministerio de Medio Ambiente o del de Industria. Pero también hay acreditados diputados de los principales partidos; representantes autonómicos como el presidente catalán, José Montilla, o el consejero aragonés de Medio Ambiente, Alfredo Boné (que al menos a otras citas fueron con reporteros de sus televisiones regionales); el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), el socialista Pedro Castro...
La Secretaría de Naciones Unidas para el Cambio Climático estimó inicialmente que la cumbre emitiría 40.500 toneladas de CO2, lo que emiten en un año 4.500 europeos.
EL PAÍS, Miércoles 16 de diciembre de 2009

Obama espera que su presencia en Copenhague sea "útil"

Por Agencia EFE –
Washington, 16 dic (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, espera que su presencia en Copenhague el próximo viernes para participar en la jornada de clausura de la reunión sobre cambio climático sea "útil" para lograr un acuerdo sustancial.
Según explicó hoy el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, "la reunión en Copenhague de líderes de países desarrollados y en vías de desarrollo de todo el mundo representa una ocasión para resolver algunos problemas y lograr un acuerdo".
El presidente, subrayó, "espera que su presencia sea útil" para lograr ese consenso. Además, espera marcharse de Copenhague "con un acuerdo operativo sustancial".
Obama tiene previsto partir hacia la capital danesa este jueves por la noche y llegar el viernes. A lo largo de una estancia de cinco horas tratará de lograr junto a sus pares un acuerdo que haga frente al calentamiento global.
Uno de los grandes escollos hasta el momento son las diferencias entre China y EE.UU. -los dos mayores contaminantes del mundo- acerca de la verificación de los compromisos.
Hasta el momento, Pekín se niega a poner por escrito sus promesas para reducir gradualmente la intensidad de sus emisiones, mientras que Washington exige la "transparencia del acuerdo operativo" y que se recojan los compromisos por escrito, para poder verificar que cada país cumple su parte.
Según subrayó Gibbs, "esto es lo que hace que un acuerdo pueda funcionar, que se pueda verificar que los firmantes lo respetan. Es un asunto en el que aún tenemos que seguir trabajando, y que a EE.UU. le importa mucho".
La propuesta de la Casa Blanca para la cumbre de Copenhague prevé reducir las emisiones de su país en un 17 por ciento para el año 2020 frente a los niveles de 2005.
El esfuerzo será progresivo, de manera que para 2025 se habrá reducido en un 30 por ciento, para el año 2030 un 42 por ciento, y para el 2050 un 83 por ciento.
Inicialmente, la visita del presidente a la capital danesa estaba prevista para el pasado día 9, en conjunción con su desplazamiento a Oslo para recibir el premio Nobel de la Paz, aunque decidió aplazarla al considerar que su presencia tendría más sentido en la clausura.
EFE, Jueves 17 de diciembre de 2009