21 diciembre 2009

Un pacto climático bajo mínimos

RAFAEL MÉNDEZ (Enviado especial) - Copenhague -
Estados Unidos, China y otros gigantes en desarrollo como China, India y Brasil cerraron este viernes por la noche un acuerdo raquítico para salvar la cara en la Cumbre del Clima de Copenhague. Tras acordarlo a puerta cerrada, Obama comunicó el acuerdo a la UE, que lo aceptó. El texto, de tres folios, ni incluye cifras de reducción de emisiones -todos los países se comprometen a presentarlas el 1 de febrero de 2010- y no incluye el concepto "verificación" de emisiones, que tanto molestaba a China. En su lugar, la transparencia que era clave queda como que habrá un sistema "internacional de análisis y consultas" que queda por definir.
Tan vago era el resultado de una cumbre tan grande y con tantas expectativas que los presidentes que gestaron el acuerdo salieron cada uno por una puerta sin hacerse la foto de familia.
Con el pacto, los gigantes pretendieron salvar un trámite. 24 horas de negociaciones con jefes de Estado y Gobierno no dieron para más. Y como nadie quería aparecer como el que rompió el acuerdo, los negociadores optaron por ir rebajándolo hasta cerca del suelo.
El texto sí mantiene el objetivo de que la temperatura no suba más de dos grados centígrados para evitar "una interferencia peligrosa" con el clima. Pero sólo dice que las emisiones deberán tocar techo "lo antes posible" -al principio de la cumbre el objetivo era fijarlo en 2020- y no fija objetivos para 2050.
El embajador brasileño de cambio climático, Sergio Serra, explicó que el acuerdo se cocinó en una reunión convocada a media tarde por el primer ministro chino Wen Jiabao. Primero acudieron Lula y los presidentes de India y Sudáfrica, los cuatro grandes emergentes y una hora después apareció Obama. Una vez acordado, el presidente de EEUU fue "a comunicárselo a los europeos", según Serra.
"Ningún país está del todo satisfecho pero es un paso significativo e histórico", dijo un portavoz de la Casa Blanca. El acuerdo "no es suficiente para combatir la amenaza del cambio climático pero es un importante primer paso".
Serra admitió que es "un acuerdo de compromiso". Sobre por qué no habían informado a la UE, Serra lo despachó con un "no creo que la UE tenga ningún problema ya que la clave de EEUU que exigía la transparencia de los países en desarrollo y la UE no fue tan dura".
La fórmula de la transparencia deja claro que la comunicación a la ONU la hará cada país y que "se respetará la soberanía nacional". Las acciones de reducción de emisiones que se hagan con dinero internacional sí estarán sujetas al completo sistema de comprobación. China ha declarado que no quería dinero sino no verse sujeta a las reglas de la contabilidad internacional".
Obama explicó que el acuerdo "no será legalmente vinculante pero cada país enseñará al mundo lo que está haciendo".Aunque el acuerdo queda muy lejos de las aspiraciones de la UE, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que "todos los países aceptan el acuerdo" y pasadas las 23.00 seguía sin dar una valoración oficial. Los Veintisiete seguían debatiendo si el acuerdo era suficiente como para elevar su oferta de reducción de emisiones hasta el 30%. "Confío en que subamos la oferta", explicó en los pasillos Josef Matthias Leinen, el portavoz del Parlamento Europeo, que a la vez se mostró "decepcionado" con el resultado.
Los textos reflejaban el lúgubre ambiente que todo el día presidió la cumbre. Obama llegó a primera hora de la mañana a Copenhague, se reunió con Wen Jiabao, y se unió a la negociación que desde la noche antes llevaban a cabo a puerta cerrada 25 países escogidos. Allí estaban las grandes potencias (EE UU, China, Alemania, Reino Unido, Francia, India, Japón, Brasil, Rusia o México) pero también España y Suecia (por la UE), Leshoto, Etiopía o Suráfrica, Sudán (por África) Maldivas (por las islas que se van a hundir con la subida del nivel del mar) y Arabia Saudí (por los países petroleros).
Los primeros ministros entraban y salían aunque sobre las dos de la mañana del viernes la mayoría dejó a sus delegados. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estuvo por la noche y volvió a las 08.46 de este viernes y permaneció todo el día en el centro de convenciones.
Uno de los presentes explicó que estar en la reunión a puerta cerrada era sentirse parte de algo importante: "En un momento el negociador chino, Su Wei, entró gritando y el sudanés -que preside el G77- le mandó callar llevándose tranquilamente el índice a los labios e indicándole su silla".
Durante la madrugada del viernes, comenzaron a preparar borradores de lo que iban a llamar el Acuerdo de Copenhague, que queda muy lejos de lo pactado en Bali en 2007, cuando los países acordaron tener aquí un tratado que sustituyera al de Kioto, que caduca en 2013. En noviembre pasado, en Barcelona, quedó claro que no habría tal tratado y que en su lugar bastaría con un acuerdo político, y ayer ya valía casi cualquier cosa.
La reunión a puerta cerrada se prolongó tanto que hizo la situación era insostenible fuera de allí. En el plenario, los primeros ministros que no habían sido elegidos esperaban con cara de palo. El circuito cerrado de televisión enfocaba al israelí Simón Peres, al turco Erdogan o a Hugo Chávez y Evo Morales sin cara de pasarlo bien. No son gente acostumbrada a esperar.
Azorado, el primer ministro danés, Lars Okke Rasmussen, paseaba por la tribuna y cada cierto tiempo pedía perdón por el retraso. Finalmente, a media mañana, los principales dirigentes entraban al lugar de la reunión. Los días previos habían hablado más de 100 líderes -a tres minutos cada uno que ninguno respetó- en sesiones maratonianas hasta la madrugada. La cumbre sólo reservó para ayer los discursos de Obama y Wen Jibao. Quedó claro así quién mandaba: los únicos que podían bloquear la negociación y sacarla adelante.
Cuando por fin entraron, los delegados pensaron que había llegado el momento que llevaban dos semanas -dos años en realidad- esperando. Que esa era la hora en la que Obama y Jibao despejarían el camino para que el mundo recibiera la foto y el acuerdo que iba a salvar el planeta. Pero Jiabao se enredó en un discurso frío leído a toda velocidad del que no se sacó nada en claro.
Obama, tenso
Después de Jiabao subió Obama a la tribuna. La UE aún esperaba que hiciera algún movimiento en reducción de emisiones, un guiño al menos de que podía ampliar su oferta de recortar el 17% la emisión en 2020 respecto a 2005 (lo que supone sólo un 4% respecto a 1990). Pero Obama no se movió. En un discurso frío, tenso, como si estuviera enfadado, puso toda la presión en China. Sin transparencia, declaró, el acuerdo serán "palabras vacías en una página de papel". El presidente de EE UU llevaba un discurso preparado para el acuerdo. En el texto que repartió la Casa Blanca ponía "las piezas del acuerdo ya están claras", pero él leyó "deberían estar claras".
Obama venía para firmar un acuerdo y se encontraba con una situación bloqueada y con todos los focos sobre su cara. "La última vez que fue a Copenhague se volvió sin nada" subtitulada la CNN, en alusión a la ceremonia en la misma ciudad dos meses antes en la que Río venció a Chicago como sede de los Juegos Olímpicos.
"Podemos abrazar este acuerdo y ser parte de la historia y mejorar la vida de nuestros hijos y nietos. O podemos elegir el retraso con los mismos argumentos inamovibles durante décadas mientras el peligro crece hasta que sea irreparable. No hay tiempo que perder. América ha elegido su opción. Estamos dispuestos a hacerlo pero tiene que haber movimientos de todas las partes".
Tras los discursos, la negociación volvió a la puerta cerrada durante otras largas horas. Sólo el brasileño Lula da Silva mostró algo de pasión. Tras declararse "frustrado", anunció que Brasil estaba dispuesta a poner dinero sobre la mesa pese a ser un país en desarrollo: "Si es necesario que hagamos más sacrificio, Brasil está dispuesto a poner dinero para ayudar a otros países, lo haremos. Lo que no estamos de acuerdo es que las principales figuras del planeta firmen cualquier papel sólo para decir que han firmado un acuerdo". Lula afirmó que sólo "un milagro" podría salvar Copenhague. "Como creo en Dios creo en los milagros", concluyó. Es dudoso si lo ocurrido por la noche puede ser calificado de tal.
EL PAÍS, Sábado 19 de diciembre de 2009
Imagen: El País

La Cumbre del Clima aprueba en medio de una gran polémica un pacto de mínimos

RAFAEL MÉNDEZ (Enviado especial) - Copenhague -
El plenario de la Cumbre del Clima ha logrado aprobar finalmente esta mañana un texto de mínimos definitivo después de una intensa madrugada en la que la oposición de Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán suspendió el pleno de la Cumbre para buscar una solución y puso en peligro el acuerdo anunciado ayer por una veintena de líderes mundiales. En una tensa reunión que se ha prolongado desde las tres de la mañana hasta las 10 de este sábado el Pleno ha optado por una postura intermedia para solventar la oposición de estos cinco países, que rechazan frontalmente la entrada en vigor de la financiación inmediata para los países pobres.
El acuerdo, de carácter no vinculante, está muy lejos de las expectativas generadas en torno a la mayor reunión sobre cambio climático de la historia, y no fija objetivos de reducción de gases. Sin embargo, sí establece un total de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación. La presidencia de la conferencia ha anunciado esta mañana que había "tomado nota del acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009", que incluirá en su encabezamiento una lista de los países contrarios al texto.
Tras el anuncio del acuerdo alcanzado a última hora de la tarde de ayer comenzó la polémica. El plenó quedó suspendido después de que cinco de los 193 países presentes en la conferencia anunciaran su rechazo a adoptar el leve acuerdo pactado entre 28 jefes de Estado y de Gobierno de países de todos los bloques presentes en la Cumbre del Clima. El texto quedó pendiente de aprobación por la exigencia de Naciones Unidas de alcanzar un consenso. El bloque bolivariano aceptaba integrar su exigencia como una nota informativa pero, según la UE, eso impediría aplicar la financiación prevista para 2010.
Cuando después de horas de estéril debate parecía que el pacto se incorporaría como nota alternativa al acuerdo, el ministro británico de Cambio Climático, Ed Miliband, pidió que fuera una decisión vinculante. Sólo cinco países, entre ellos Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán, se opusieron. Los presidentes de Venezuela y Bolivia ya anunciaron antes de conocer el texto que votarían en contra. La representante de Venezuela aseguró que no iban a "vender su voto por 30.000 millones de dólares", la cantidad fijada como fondo para los países pobres durante los próximos tres años. Sudán, un país que participó en la elaboración del texto, también criticó el acuerdo, pero fue desacreditado por la inmensa mayoría de países africanos. Quien no pidió la palabra fue China, cuyo primer ministro, Wen Jiabao, fraguó el acuerdo con Obama. Sin embargo, no lo defendió en el pleno y sus delegados llegaron a aplaudir las intervenciones críticas con el texto.
A efectos prácticos, la rebaja del texto tiene el principal inconveniente de que será difícil poner en marcha los 10.000 millones de dólares anualaes a partir de 2010 que acordaron 30 jefes de Estado (inlcuyendo la UE como uno de ellos) que suman más del el 90% de las emisiones no dependía de la forma que tuviera. "Si lo quieren, bien. Pero en este acuerdo está todo el que emite. Si el pleno no lo acepta seguirá adelante", declaró antes de la reunión uno de los delegados de los países firmantes, como EEUU, la UE, China, Rusia, México, Noruega, Japón, Canadá, Brasil, Sudáfrica, Sudán, Leshoto, Etiopía... Muchos de estos países, como Leshoto, Etiopía, Maldivas o Granada estaban en representación de grupos más amplios de países.
Miliband pidió convertirlo en una decisión de la convención, lo que le daba más valor. "Tenemos dos caminos: o asumir este texto imperfecto pero preparado con buena fe o romper esta convención", en relación a que si la reunión de Naciones Unidas rechazaba ese texto los países que lo habían acordado seguirían adelante por su cuenta y esto acabaría con la convención que desde 1992 bajo Naciones Unidas organiza la lucha contra el cambio climático.
Cuando el primer ministro danés Lars Okke Rasmussen, preguntó quién se oponía solo cuatro países pidieron la palabra, según afirmó el presidente. Venezuela, Bolivia y Cuba criticaron que el proceso de selección de los países había sido poco democrático. Lo curioso es que el delegado de Bolivia, cuya capital está a más de 3.000 metros, insistía en que lo hacía para proteger a los pequeños estados isla, que sí aceptaron el texto.
Tuvalu consideró que la forma en la que se gestó el texto, "es una falta de respeto a los procesos de la Convención. Otros países tienen más respeto por los procesos democráticos", en alusión a EEUU pero finalmente se sumó al consenso, según fuentes del pleno, cerrado a la prensa y ONG.
Así, el eterno pleno se convitió en una ristra de intervenciones a favor del acuerdo para evidenciar la soledad de los países que se oponen al texto. Países en desarrollo como Maldivas pidieron a Venezuela y Bolivia que permitieran que entrara en vigor el acuerdo.
A las 9.00 el plenario se suspendió para consultar a los servicios jurídicos de Naciones Unidas. Los delegados criticaban la incapacidad de Rasmussen para sacar adelante un texto con tanto apoyo, por falta de cintura para convencer a los díscolos y de firmeza para imponerse a ellos.
EL PAÍS, Sábado 19 de diciembre de 2009
Imagen: El País

18 diciembre 2009

'China está totalmente comprometida para que la cumbre sea un éxito'

Agencias - Copenhague
El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha afirmado durante la sesión plenaria de la ONU que su país está completamente comprometido para que la cumbre de Copenhague sea un éxito. Asimismo, ha anunciado que China podría "incluso exceder" su objetivo nacional de reducción de emisiones para 2020.
"Cumpliremos con nuestra palabra con acciones reales", aseveró Wen ante los asistentes a la cumbre. "Sea cual sea el resultado de esta cumbre, estaremos plenamente comprometidos con alcanzar e incluso exceder el objetivo", añadió.
El gigante asiático propuso hace unas semanas reducir su intensidad energética entre un 40 y un 45% para el año 2020 respecto a los niveles de 2005.
Responsabilidades comunes pero diferenciadas
El primer ministro chino defendió "responsabilidades comunes pero diferenciadas" como el eje central de la cooperación a nivel internacional para luchar contra el cambio climático y reclamó que este principio no se vea comprometido.
Asimismo, aseguró que China está haciendo grandes esfuerzos para reducir sus emisiones en los últimos años y reconoció que el gigante asiático, debido a su economía en desarrollo, tiene ante sí un arduo trabajo, si bien considera una cuestión estratégica hacer frente al cambio climático.
Por otra parte, consideró que la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU y el Protocolo de Kioto ponen de manifiesto el consenso entre todas las partes y por tanto deben ser reforzados.
Sarkozy: 'Hay mucha tensión'
Las objeciones de los chinos a un sistema de supervisión de las emisiones de CO2 sigue siendo uno de los principales obstáculos para desbloquear las negociaciones, según ha explicado este viernes el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.
"Las discusiones se prolongaron durante toda la noche sin interrupción", explicó Sarkozy a un grupo de periodistas durante un receso. "La buena noticia es que vamos a seguir, la mala es que no hemos llegado a una conclusión", declaró, agregando que "hay mucha tensión".
EL MUNDO, Viernes 18 de diciembre de 2009
Imagen: El Mundo

Obama: 'El mundo debe

Pedro Cáceres (Enviado especial) Copenhague
El pistolero ha mirado al plenario y ha hecho un discurso histórico. Si tras sus palabras hay un acuerdo a lo largo del día, será recordado durante muchos años como uno de esos grandes momentos de la historia.
"El tiempo de hablar se ha acabado. No he venido a hablar, vengo a actuar. El mundo debe llegar a un acuerdo, aunque sea imperfecto", ha dicho Obama. Y acto seguido ha afirmado que como primera economía del mundo y como segundo emisor de gases de efecto invernadero del mundo, reconoce que el cambio climático es una realidad, que está producido por el hombre y que hay que actuar ante él porque es una amenaza para la civilización. Su antecesor, George W. Bush, que negó todo eso durante ocho años, debe estar retorciéndose de dolor en su retiro de Texas.
'Yes, you can'
Todos conocemos el magnético poder de la puesta en escena de Obama. Visto de cerca es aún mayor. Su voz y su dicción tienen un poder galvanizador y serían capaz de animar a cualquiera a tirarse de un avión en marcha sin paracaídas. "Yes, you can", te diría, y durante unos segundos serías capaz de creerte que puedes hacerlo. Eso es lo que ha pasado esta mañana, cuando Obama se ha dirigido al plenario para decirles que sí, que todos juntos pueden llegar a un acuerdo hoy mismo.
Y ha dejado claro lo que ese acuerdo debe tener. Son tres cosas. Primero, los países ricos deben hacer un esfuerzo "ambicioso de reducción de emisiones". Segundo, hay que verificar que cada país cumple ese compromiso, y tiene que haber una inspección internacional transparente, que no sea intrusiva para los países, que demuestre claramente que lo que se dice que se está haciendo se esté haciendo de verdad. Sin eso, dice Obama, "firmar un acuerdo sería firmar papel mojado." Y tercero, tiene que haber un fondo para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático.
Nada de esto es nuevo. Esta era la posición de EEUU ayer mismo. De hecho, Obama ha recordado sus compromisos. Un 17% de reducción de gases para 2020 respecto a 2005. La otra cifra es la del dinero, 10.000 millones de dólares inmediatos hasta 2012 y una contribución sustantiva a un fondo de 100.000 millones de dólares para 2020.
También ha dicho: "América ha hecho estos compromisos. Y los va a cumplir". Y ha recordado que cambiar a una economía baja en carbono es su objetivo y no sólo por el cambio climático, sino porque es el verdadero motor económico y de creación de empleo que tiene la humanidad ahora. Y, además, reducir la dependencia energética es una cuestión de seguridad nacional para EEUU.
Un disparo directo a China
Todo ha sonado encantador, pero tras el magnetismo del gran orador, apenas ha habido movimiento. La cifra de reducción de emisiones que ofrece Obama ya se conocía. Y es poca. Equivale a un 4% respecto a 1990 por comparación al 20%-30% de la UE, por ejemplo. Las cifras de ayuda económica también se conocían. Las dio Hillary Clinton ayer y están a la altura de lo que los demás ofrecen.
Pero la cuestión es que Obama no ha ofrecido el objetivo de reducción de emisiones que los demás países le demandan y a cambio le ha lanzado un disparo directo a China. Porque uno de los tres puntos esenciales para el acuerdo que ha mencionado Obama, aparte de la reducción de emisiones y la financiación, es el de permitir que la comunidad internacional inspeccione si los países cumplen su reducción de emisiones. Obama dice que EEUU dejará que lo hagan. Pero sabe que China, hasta ahora, ha dicho que no, que no permitirá que nadie se inmiscuya en sus asuntos internos.
Esta es, ahora mismo, la gran roca que obstruye el camino. Copenhague, hoy, es la calle principal de un pueblo del Oeste. En un lado se ha plantado ya el pistolero de Washington con su discurso enardecedor. En el otro extremo, el pistolero chino está dudando si salir al encuentro o no.
EL MUNDO, Viernes 18 de diciembre de 2009
Imagen: El Mundo

Obama se arremanga y eleva la presión a China

RAFAEL MENDEZ - Copenhague

El plenario informal de la Cumbre del Clima, con los jefes de Estado y de Gobierno, ha arrancado con un ambiente pesimista. Barack Obama ha dejado claro que no aumentará su compromiso de reducción de emisiones, como le pedía la UE, y ha reclamado transparencia a los países en desarrollo, en alusión a la negativa china de que la ONU audite sus emisiones. Sin transparencia, ha declarado, el acuerdo serán "palabras vacías en una página de papel". Mientras los jefes de Estado hablan, su negociadores intentan a puerta cerrada salvar como sea la cumbre del fracaso.
"El cambio climático supone un peligro creciente para nuestra gente. Este riesgo no es ficción, sino ciencia", ha comenzado Obama. "Mientras el cambio climático no está en duda, nuestra habilidad para tomar acción sí lo está". El presidente de EEUU ha defendido su apuesta por las renovables: "América va a continuar en este ritmo de acción independientemente de lo que ocurra en Copenhague. Creemos que es bueno para nosotros y para el mundo. Pero todos seríamos más fuertes y más seguros si actuamos juntos".
"Debemos tener un mecanismo de revisión
" de emisiones "que no sea una intromisión y no afecte a la soberanía nacional. ¿Cómo puede haber un acuerdo internacional si no intercambias información?", se ha preguntado, pesimista: "Llevamos dos décadas hablando y no hemos visto más que crecer el fenómeno del cambio climático. Este es el momento final.
"Podemos abrazar este acuerdo y ser parte de la historia y mejorar la vida de nuestros hijos y nietos. O podemos elegir el retraso con los mismos argumentos inamovibles durante décadas mientras el peligro crece hasta que sea irreparable. No hay tiempo que perder. América ha elegido su opción. Estamos dispuestos a hacerlo pero tiene que haber movimientos de todas las partes
".
Indefinición china
Antes que él, ha hablado el primer ministro chino , Wen Jiabao, que no ha aclarado su postura. Por un lado aseguró que "China está en un periodo rápido de industrialización y la situación del carbón hace difícil reducir emisiones" aunque ha enumerado su inversión en renovables. Luego se ha mostrado dispuesto a "mejorar los métodos de medición, aumentar la transparencia" pero ha concluido dejando claro que su plan "es una acción voluntaria": "No tenemos ninguna condición ni la hemos vinculado a ningún acuerdo internacional".
Entre ambos ha intervenido el presidente brasileño, Lula da Silva, quien se ha declarado "frustrado". Para desbloquear la situación, ha anunciado que Brasil aumentaría su compromiso de financiación: "Si es necesario que hagamos más sacrificio, Brasil está dispuesto a poner dinero para ayudar a otros países, lo haremos. Estamos dispuestos a participar en los mecanismos de financiación si llegamos a un acuerdo en esta conferencia. Lo que no estamos de acuerdo es que las principales figuras del planeta firmen cualquier papel sólo para decir que han firmado un acuerdo. Me gustaría irme de Copenhague con el mejor acuerdo, pero si no lo hemos conseguido hacer ahora. Pero no sé si alguna ONG o un sabio nos echará en cara la falta de inteligencia que hemos tenido hasta ahora. Como creo en Dios creo en los milagros".


EL PAÍS, Viernes 18 de diciembre de 2009

Obama llega a Copenhague para impulsar las negociaciones de la cumbre

EFE - Copenhague -

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha llegado hoy a Copenhague para participar en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno que busca sellar un nuevo acuerdo de reducción de gases de efecto invernadero en la Cumbre del Cambio Climático. Durante su visita, se entrevistará con el primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, y mantendrá otras reuniones con los presidentes ruso y brasileño, Dmitri Medvédev y Luiz Inácio Lula da Silva, respectivamente, y con el primer ministro chino, Wen Jiabao. La llegada de Obama ha sido esperada como un impulso de última hora en la jornada final de la cumbre.
En la Cumbre, unos 25 jefes de Estado y de Gobierno han reanudado hoy sus trabajos en busca de un acuerdo sobre cambio climático, en el último día de la cita. Los líderes, que ya celebraron anoche una reunión de urgencia a instancias de la presidencia sueca de la Unión Europea (UE), repasarán el estado de las conversaciones después de que sus equipos trabajaran durante toda la noche, ha señalado una fuente comunitaria. Entre ellos figuran Rasmussen, su homólogo sueco, Fredrik Reinfeldt, los líderes de Francia, Alemania, China, Reino Unido, India, Rusia, varios países isleños y africanos, entre otros actores clave para un acuerdo.
El objetivo es redactar una declaración política final que ponga bajo un mismo paraguas los dos textos que se han negociado durante los últimos 11 días. Los principales problemas giran en torno a las cifras de reducción de gases de efecto invernadero, la financiación necesaria para mitigar el cambio climático y adaptarse a sus efectos, y la transparencia del proceso.
Un último impulso
Obama sólo permanecerá en la capital danesa durante un día y su visita es esperada como un último impulso para desatascar unas negociaciones en las que EEUU y China mantienen posturas enfrentadas. El presidente norteamericano se ha dirigido directamente al Bella Center, sede de la conferencia, tras aterrizar pasadas las 08.00 GMT en el aeropuerto de la capital danesa.
Obama tiene previsto participar en la sesión plenaria de la mañana, en la que tendrá una breve intervención, así como en la de tarde, en la que se espera quede cerrado el nuevo acuerdo, que debe sustituir al Protocolo de Kioto, una vez éste expire en 2012.
China decide
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, instó ayer a China a fijar acuerdos de reducción de dióxido de carbono (CO2) vinculantes y a someterse a los mecanismos internacionales de transparencia, algo a lo que el país asiático se opone. Durante la cumbre, los países industrializados han intentado, hasta ahora sin éxito, que las naciones emergentes consientan en que sus reducciones de emisiones sean vinculantes a escala global, en clara a alusión a China, que es el país más contaminante. China se ha aferrado al Protocolo de Kioto (1997) y a la Hoja de Ruta de Bali (2007), que establece que sólo las reducciones de los países ricos son vinculantes, mientras que las de los que están en vías de desarrollo son de carácter voluntario.
En Copenhague, se espera que la entrevista entre Obama y Wen pueda desbloquear el diálogo entre las dos potencias, uno de los principales lastres de la cumbre, para que la cita danesa arroje un nuevo acuerdo que pueda convertirse en un tratado vinculante en la cumbre climática de 2010, que se celebrará en México.
El presidente norteamericano también tenía previsto reunirse con su Medvédev para abordar las negociaciones de desarme estratégico "Start", una reliquia de la guerra fría, y las relaciones con Irán y su controvertido programa nuclear.
EL PAÍS, Viernes 18 de diciembre de 2009
Imagen: El País

"Progresos" en Copenhague

Richard Black
BBC, Enviado especial a Copenhague

La posibilidad de que se alcance un acuerdo en la Cumbre sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas que se celebra en Copenhague parece ahora más cercana, después de un día de intensas negociaciones entre bambalinas.
Las conversaciones continuaron a lo largo de la noche del jueves.
El primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, dijo que se había presentado un diálogo constructivo entre 25 dirigentes mundiales acerca de cómo resolver los desacuerdos.
Se espera que este viernes el presidente estadounidense Barack Obama se una a las conversaciones.
China podría realizar concesiones en el tema de la verificación de la reducción de las emisiones y Estados Unidos dijo estar dispuesto a contribuir a un fondo de ayuda a los países pobres.
Se espera que en la decisiva jornada del viernes los líderes mundiales tomen decisiones clave.
En cualquier caso, pese a las señales positivas, un documento elaborado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático filtrado a los medios, indica que el mejor acuerdo que probablemente se alcanzará supondrá un aumento de la temperatura no inferior a los 2ºC.
El documento concluye que, incluso si los países cumplieran con sus promesas más ambiciosas de reducción de las emisiones, se podría producir un aumento de la temperatura de 3ºC.
Pese a las preocupaciones expresadas por las posibles consecuencias del cambio climático, las finanzas se han convertido en el asunto clave en la capital danesa.
Transparencia
La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo este jueves que su gobierno está preparado para contribuir a un fondo de US$100.000 millones para ayudar los países pobres, si el acuerdo que se alcanza en Copenhague cumple con los requerimientos de su país.
"EE.UU. está preparado para trabajar con otros países hacia la meta de movilizar de manera conjunta US$100.000 millones anuales para el 2020 para responder a las necesidades de países en desarrollo frente al cambio climático", aseguró Clinton.
La principal demanda de EE.UU. es que China sea transparente sobre la reducción de sus emisiones.
Aunque el gobierno de Pekín se ha mostrado hostil en este asunto, el vicesecretario de Exteriores chino, He Yafei, aseguró este jueves que "China está dispuesta a comprometerse en un dialogo y cooperación que no sean invasivos y no violen la soberanía" de su país.
Previamente, el presidente de Indonesia, Susilo Banbang Yudhoyono, hizo un llamado para que los "países en desarrollo y desarrollados sean flexibles" en la cuestión de la verificación de la reducción de las emisiones.
El mandatario indonesio habló de la posibilidad de establecer un mecanismo internacional para monitorear los recortes en las emisiones.
Aumento de la temperatura
Mientras continúan las negociaciones a contrareloj, se filtró a la prensa un documento preparado por el secretariado de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que confirma que los actuales compromisos para la reducción de gases con efecto invernadero no son suficientes para mantener el aumento de las temperaturas en los 2ºC.
El informe señala que para alcanzar ese objetivo, las emisiones globales deben mantenerse o incluso bajar de las 44 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente para el año 2020.
Pero incluso si los países desarrollados cumplen son sus máximos compromisos de reducción de las emisiones, éstas estarían 1,9 gigatoneladas por encima de esa cifra. Los compromisos mínimos supondrían incumplir ese objetivo en 4,2 gigatoneladas.
A no ser que esa brecha se cierre -por ejemplo, aumentando los países desarrollados su oferta a un recorte del 30% de las emisiones con respecto a los niveles de 1990 para el año 2020- las emisiones globales persistirán "en un camino insostenible que puede llevar a concentraciones similares o superiores a 550 partes por millón, con una aumento de la temperatura asociado de 3ºC", señala el documento.
"Naciones Unidas está admitiendo en privado que los compromisos de los líderes mundiales conllevarán una aumento de la temperatura de 3ºC", señaló Joss Garma, de la organización medioambiental Greenpeace.
"Todos lo políticos en Copenhague están ahora avisados. Queda un día para que aumenten sus compromisos o serán recordados para siempre como la gente que dejó que esto sucediera", dijo Garman.
Los documentos que los líderes tendrán enfrente el viernes serán las últimas versiones de los textos en los que los gobiernos han estado trabajando desde principios de año, pese a que los anfitriones daneses han sido acusados por los países en desarrollo de intentar introducir nuevos documentos.
Esfuerzos de última hora
Algunas fuentes han indicado que el primer ministro británico, Gordon Brown, y el primer ministro australiano, Kevin Rudd, han encabezado en las últimas horas los esfuerzos diplomáticos para que se alcance un acuerdo, mientras que el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha mantenido conversaciones con otros líderes mundiales por teléfono.
Rudd y su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, han asegurado estar dispuestos a comprometerse a llevar a cabo mayores recortes de las emisiones bajo el actual protocolo de Kioto, como han demandado los países en desarrollo.
"O sea que quieren mantener Kioto, de acuerdo, mantengamos Kioto, pero déjennos acordar un marco político", dijo Sarkozy.
Por otro lado, hay indicaciones de que algunas de las naciones pobres más vulnerables al cambio climático están descontentas con el paquete de ayuda financiera propuesto por Hillary Clinton.
El negociador jefe de Lesotho, Bruno Sekoli, dijo que ese dinero debe de separarse de la ayuda al desarrollo.
"No se nos puede pedir que elijamos entre hospitales y escuelas o seguridad climática" señaló Sekoli.
Las discusiones en base a los textos existentes continúan, mientras los ministros y negociadores siguen intentando resolver algunos de los asuntos más espinosos antes de que los jefes de Estado y de gobierno se reúnan este viernes.
Algunos observadores están convencidos de que el documento final que salga de la cumbre debe incluir un mandato para que se acuerde un nuevo tratado vinculante antes de fin de año, a más tardar.
BBC Mundo, Viernes 18 de diciembre de 2009
Imagen: BBC