09 febrero 2010

El Calentamiento existe

CAYETANO LÓPEZ
No siempre, y no todos los científicos proceden con el debido rigor a la hora de obtener o procesar datos experimentales. Ni tampoco los modelos o teorías científicas que son consideradas correctas suelen estar libres de carencias a la hora de explicar este o aquel dato concreto; se perfeccionan a lo largo de un proceso en el que normalmente participa mucha gente y que puede llevar mucho tiempo. La ciencia, además, posee instrumentos que permiten desmontar fraudes o equivocaciones con notable eficacia.
La reciente controversia a propósito de los mensajes intercambiados entre científicos del clima en la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, o de las incorrectas afirmaciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) acerca de los glaciares del Himalaya, son una desgraciada combinación de ambos fenómenos.
Ahora bien, las repercusiones de hechos como los descritos es distinta según el campo de que se trate. La existencia del bosón de Higgs es una cuestión vital para una minoría de científicos pero no tiene repercusión alguna sobre la vida de los ciudadanos ni sobre la prosperidad de las naciones. Sin embargo, el Cambio Climático es algo que puede suponer, de grado o por fuerza, modificaciones profundas en el modo de vida y la economía del planeta; o, dicho de otra forma, afecta a los intereses de muchas personas y corporaciones. De ahí que una discusión sobre la aparente mala fe en el análisis de los datos o las predicciones erróneas de unos pocos científicos del clima derive en la puesta en cuestión de lo que se considera, de forma casi unánime, la evidencia de la interferencia humana con el clima en las últimas décadas, debida sobre todo a las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la utilización de los combustibles sólidos como fuente de energía.
Pero la evidencia es sólida, se basa en multitud de datos contrastados y resiste perfectamente a los manejos poco escrupulosos de unos pocos. Quien examine el gráfico de la concentración de CO2 en la atmósfera terrestre en el último medio millón de años se dará cuenta de que en unas pocas décadas se ha superado de lejos el máximo histórico registrado a lo largo de ese periodo de cientos de miles de años. Y si se pone en correlación ese gráfico con el de las fluctuaciones de temperatura media planetaria, quedan pocas dudas de que algo importante, que sólo puede ser la utilización intensiva de petróleo y carbón en el último siglo, está ocurriendo.
Las predicciones sobre el tiempo en que se alcanzará tal o cual temperatura, o en que se derretirá tal o cual masa de hielo, o en las inundaciones o sequías en tal o cual región, son discutibles y están sujetas a la incertidumbre propia de un sistema tan complejo como el clima. Y se equivocan quienes insisten sobre predicciones concretas a 50 o 100 años vista, seguramente para enfatizar los peligros potenciales del cambio climático, porque no es probable que sean precisas. Pero que, de seguir con nuestros hábitos de consumo de energía, perturbaremos gravemente el balance energético sobre la superficie terrestre y, por tanto, el clima, es una afirmación sobre la que quedan ya pocas dudas.

Cayetano López es director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, CIEMAT.
EL PAÍS,Jueves 4 de febrero de 2010

Escaladores para reparar turbinas eólicas

Por KATE GALBRAITH
MAHANOY TOWNSHIP, Pensilvania – Suspendidos por cuendas de lo más alto de una turbina eólica gigante, dos hombres descendían lentamente por una de las astas largas y plateadas. Luego se pusieron manos a la obra a 45 metros del suelo, se empezó a oír por todas partes el zumbido de una lijadora.
Para Matt Touchette y Sequoia Haughey era otro día más en la oficina. “Un viento bastante racheado”, informa Touchette por una emisora con interferencias desde su privilegiada posición.
Los especialistas en escalada como Touchette y Haughey llevan mucho tiempo desempeñando una serie de trabajos altamente especializados, como inspeccionar grandes presas, limpiar el Monte Rushmore o reparar las plataformas petrolíferas en alta mar. Pero a medida que los parques eólicos se han ido extendiendo, las empresas de especialistas en escalada no han tardado en abrirse a una nueva actividad: arreglar turbinas para que duren más tiempo a la intemperie.
Es el trabajo ideal para las personas a las que les gusta la escalada. Rope Partner, la empresa de Santa Cruz, California, que contrata a Touchette y Haughey, fue fundada en 2001 por un ávido escalador, Chris Bley, después de que aprendiera el oficio gracias a dos alemanes a los que conoció escalando acantilados de granito en el Parque Nacional Joshua Tree en los años noventa. Los alemanes formaban parte de un equipo de escaladores que ayudaron a cubrir el Reichstag, donde se reúne el Parlamento alemán con una tela para una instalación artística. Actualmente, estos trabajos consisten en inspeccionar turbinas, limpiarlas y repararlas, algo necesario si se atasca un asta por un rayo o se estropea por el hilo. Las astas están hechas de fibra de vidrio y las tareas de reparación pueden implicar extraer la fibra de vidrio antigua y poner un material nuevo, que luego se tiene que lijar para que quede homogéneo. “Me sorprendió mucho cuando ví que realmente te podías ganar la vida trabajando colgado de una cuerda”, comenta Bley.
Al menos unas cuantas empresas pequeñas de especialistas en escalada trabajan actualmente con turbinas. Algunas, como East River Rigging de Brooklyn, con nuevas y hacen labores regionales de escalada de todo tipo. Otras, como Skala de Reno, Nevada, se pasaron a los trabajos con las turbinas eólicas cuando empezó el boom hace varios años. Rope Partner se centra únicamente en las turbinas.
Igor Stomp, presidente del comité de comunicaciones de la Sociedad de Técnicos Profesionales de Acceso con Cuerdas, calcula que el coste de un trabajo básico de un día de dos escaladores puede empezar en 2.000 dólares, y llegar a costar mucho más para tareas más difíciles. Desde la perspectiva de los técnicos, “pagan bien...para escaladores cutres”, como dice Haughey riéndose.
Ni siquiera cuando están trabajando se hartan de las cuerdas. Cuando diluvia o hace demasiado viento para trabajar de manera segura en el parque de Pensilvania, Touchette y Haughey se van a escalar a lo que Touchette describe como un “pequeño acantilado zarrapastroso en el bosque”, a unos 25 minutos.
En los días de buen tiempo, el primer paso de los dos hombres es asegurarse de que la turbina está apagada, para que no dé vueltas mientras ellos están subidos a ella, algo que podría causarles la muerte. Luego organizan con cuidado el equipo que van a necesitar ese día: mezclan productos químicos para crear una capa gelatinosa para tratar las astas, preparan algo para comer y se colocan los cascos y las cuerdas.
Tras desaparecer torre arriba, los dos escaladores parecen dos motas diminutas Cada uno está amarrado a alo más alto con dos cuerdas. Lentamente se deslizan por el asta, que mira hacia el suelo, y ponen manos a la obra. Llevan un alargador naranja, de más de 45 metros de largo, para enchufar la lijadora.
Suelen producirse los típicos accidentes industriales: Haughey, por ejemplo, una vez se pilló la punta del dedo con una parte móvil del interior de la turbina, aunque no estaba colgado en ese momento, o se les caen piezas. El día en que lijaron el asta de la turbina en Pensilvania, a Touchette y Haughey no se les cayó nada, pero avisaron a los visitantes de la base de la turbina que se pusieran en contra del viento, por si acaso.
THE NEW YORK TIMES – EL PAÍS, Jueves 4 de febrero de 2010

08 febrero 2010

Y después de Copenhague, ¿qué?

CLEMENTE ÁLVAREZ
Noche del 16 de diciembre de 2009, a sólo dos días del final de la trascendental Cumbre del Clima de Copenhague. Son las 22.30 y un agotado delegado del Estado de Tuvalu habla en el plenario. “Señora presidente, le estoy preguntando si voy a dormir esta noche”. La presidenta se acerca al micrófono: “Estoy consultando sobre cómo llevar a cabo las consultas”. Estallan las risas, pero de desesperación.
Aunque situaciones esperpénticas como ésta se han dado siempre en los plenarios de estas conferencias donde participan las 192 partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la mayoría de las nociones de la Tierra, en el decepcionante desenlace de la cumbre de Copenhague son muchos los que piensan que esta vez se han rebasado los límites. Los líderes mundiales han fallado, pero el sistema de negociación de Naciones Unidas también ha quedado en entredicho. “Hay que repensar cómo conseguir una mayor eficacia, 192 opinando cada coma y con decisión de veto dificulta demasiado las negociaciones”, comenta Teresa Ribera, secretaria de Estado de Cambio Climático, que considera que las políticas climáticas se han convertido en una pieza trascendental en las relaciones internacionales por sus implicaciones en economía, energía, competitividad, etcétera.
Habían transcurrido dos años desde que en la Cumbre de Bali se fijara Copenhague como límite para llegar a un acuerdo con el que dar continuidad más allá de 2012 al único tratado internacional para la reducción de las emisiones que causan el cambio climático, el Protocolo de Kioto. En ese tiempo, las delegaciones pasaron en 2008 por Bangkok (Indonesia), Bonn (Alemania) y Accra (Ghana); celebraron entre medias una cumbre mundial en Poznan (Polonia) e intensificaron las reuniones en 2009 de nuevo en Bonn y Bangkok, además de en Nueva York (EE UU) y Barcelona (España). Sin embargo, en los últimos días de la cumbre de Copenhague todas las cuestiones importantes seguían entre brackets (corchetes) o en blanco, y las delegaciones continuaban perdidas en laberínticas discusiones por asuntos de procedimiento. “No es que falle el sistema de Naciones Unidas, pero cuando las potencias no quieren realmente llegar a un acuerdo, no hay nada más efectivo que poner a discutir sobre procedimientos a las 192 partes”, incide el sindicalista Joaquín Nieto, uno de los más veteranos en estas cumbres.
El momento de mayor exasperación se alcanza la última noche. El Air Force One de Barack Obana ha despegado hace horas de regreso a Washington, y los líderes mundiales han dejado la cumbre a la carrera sin hacerse la foto. Nunca antes han participado tantos jefes de Estado en una conferencia climática, pero lo pactado entre el estadounidense Obama, el chino Wen Juabao, el brasileño Lula da Silva y el indio Manmohan Singh resulta un fiasco. Las tres páginas del Acuerdo de Copenhague incluyen la necesidad de frenar el aumento de la temperatura del planeta por debajo e los dos grados y establecen un importante fondo de financiación, pero dejan a cada país la decisión de cómo será su reducción de emisiones, sin fijar compromisos ni plazos vinculantes.
Y, aun así, todo puede ir a peor cuando el texto es rechazado de madrugada en el plenario por unos pocos países del G-77 (el grupo de naciones en desarrollo, que ha saltado por los aires en Copenhague): Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Tuvalu y Sudán (curiosamente, portavoz del G-77). Las largas intervenciones de las delegaciones se suceden sin avanzar nada. “Algunos delegados tienen vuelo a las 7.00 y a las 8.00”, comenta desesperado el representante de Senegal a las 5.56. “He dormido tres horas en tres días, dejemos de llorar”, exclama la delegada de Venezuela a las 7.14. El espectáculo resulta desconcertante.
Después de una noche en vela, un derrumbado primer ministro danés, Lars Rasmussen, arroja la toalla: “Lo siento, pero no podemos aceptar este documento...”. El que actúa como presidente del plenario admite a las 8.00 que no hay consenso está a punto de lanzar contra la mesa el martillo de madera para validar sus palabras cuando es interrumpido por los golpes del Secretario de Estado de Energía y Cambio Climático del Reino Unido, Ed Miliband. El plenario no se reanuda hasta más de dos horas después, cuando un sustituto de Rasmussen anuncia de carrerilla que la convención toma nota del Acuerdo de Copenhague y golpea a toda prisa el martillo. “Las últimas dos semanas han mostrado a veces una imagen ridícula al público”, escribía después Miliband en el diario The Guardian. “Necesitamos tener una reforma importante del organismo de la ONU que supervisa las negociaciones y de la forma en que éstas se llevan a cabo”, incide el británico, que considera que la gran pregunta es: y ahora, ¿qué?.
Tras ese golpe de martillo en el plenario se suceden otros que acuerdan continuar en la Cumbre del Clima en México, en diciembre de 2010, con los textos de las dos vías de negociación principales: la de la prolongación del Protocolo de Kioto (en la que están todos los países industrializados salvo EEUU) y la de un nuevo acuerdo que integre a todas las partes de la convenció (incluidos EEUU y países emergentes como China). “Han quedado estos dos textos con mandato para seguir en México, aunque todavía con muchos corchetes, y el acuerdo político de Copenhague, que si bien está por debajo e lo que se necesita, también integra a países que generan más del 80% de las emisiones, que no es ninguna tontería”, indica Ribera. Además, se habilita al Gobierno de México para que tome las decisiones que crea necesarias para continuar el proceso.
Con todo, los interrogantes abiertos en Copenhague son todavía demasiados. “El sistema de Naciones Unidas busca garantizar la protección del más débil, y por ello hay que preservar este sistema multilateral, pero hay que buscar otras vía”, destaca la secretaria de Estado. “Éste es un proceso tan complicado, tan transversal y tan urgente que necesita de otras formas para avanzar”.
EL PAÍS – TIERRA - , Sábado 16 de enero de 2010

China echa a España del podio eólico

Belén Tobalina – Madrid
Se puede ver el vaso medio lleno: España, con 2.459 megavatios (MW) eólicos nuevos, fue el país europeo que más potencia instaló. O verlo medio vacío: China echa a España del podio. Pero de un modo u otro, lo cierto es que nuestro país, a pesar del esfuerzo realizado, ha perdido el tercer puesto mundial en potencia eólica instalada. Así lo reflejan las nuevas estadísticas publicadas el miércoles por el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC). Hoy los nuevos líderes son Estados Unidos (con 35.159 MW), Alemania (25.777 MW) y China (25.104 MW).
Haciendo honor a su extenso terreno, el gigante asiático fue el que registró el mayor incremento mundial, cadi duplicando su capacidad de generación de energía eólica. Así, mientras España lograba incrementar en un 23 por ciento su potencia en sólo un año (y pasar de 16.689 MW en 2008 a 19.149 en 2009), China superaba de lejos los 12.000 MW que tenía en 2008 y alcanzaba los 25.100 a finales de 2009. Es decir, 13.000 megavatios.
Terceros en....
Y siguiendo con estas comparativas, lo cierto es que España ha logrado convertirse en el tercer país que más megavatios eólicos ha instalado en este último año, sólo por detrás de China y de Estados Unidos. Y eso a pesar de la crisis, y eso a pesar de que 2009 ha sido un buen año para este sector, que ha incrementado en un 31 por ciento la potencia instalada en 2009, al añadir 37.466 MW en sólo un año a la potencia total acumulada, que ya alcanza los 157.899 MW. De ellos 74.767 MW están instalados en la UE.
La eólica juega por tanto hoy un papel esencial en los mercados de energía del mundo: el de las instalaciones de aerogeneradores ascendió en 2009 a unos 45.000 millones de euro y, según GWEC, alrededor de medio millón de personas trabajan hoy en la industria eólica en todo el mundo.
En el caso concreto de España, a pesar de haber instalado este año 850 MW más que en 2008, los datos no son precisamente halagüeños. El parón del sector provocado por la creación del Registro de Pre Asignación, que se ha traducido ya en la pérdida de 5.000 empleos directos y otros tantos indirectos, provocará que en 2010 se instalen únicamente 1.000 MW, la cifra más baja desde el año 2000, como aseguran desde la Asociación Empresarias Eólica (AEE).
Ahora bien, volviendo al 2009, el incremento de los casi 2.500 MW supone el aumento de un 14,74 por ciento y es el segundo mayor incremento en términos absolutos en la historia de la energía eólica. Este incremento sólo se superó en 2007, año en el que se instalaron 3.519 MW (y un aumento del 30 por ciento), aunque el de 2004 fue el mayor en términos porcentuales con un 37 por ciento, pero “sólo” 2.291 MW.
El Top Ten en capacidad acumulativa
1. Estados Unidos - 35.159 MW
2. Alemania - 25.777 MW
3. China - 25.104 MW
4. España - 19.149 MW
5. India - 10.926 MW
6. Italia - 4.850 MW
7. Francia - 4.492 MW
8. Gran Bretaña - 4.051 MW
9. Portugal - 3.535 MW
10. Dinamarca - 3.465 MW
LA RAZÓN – VERDE -, Domingo 7 de febrero de 2010.

05 febrero 2010

El clima de Europa

Cristina García – Orcoyen
Directora Gerente de Fundación Entorno – BCSD España
Parece que la resaca de la Cumbre del Clima en Copenhague se empieza a diluir al mismo ritmo que la de los festejos navideños.
Cientos de delegados, periodistas, expertos y ONGs concentrados en la ciudad de la sirenita volvieron a sus casas con el deber cumplido de haber estado AHÍ; aunque ahí realmente sobraron casi todos los que estuvieron y faltaron algunos que se quedaron en casa: me refiero a los ministros de finanzas, quienes junto a los Jefes de Gobierno, son los únicos que pueden dar una respuesta válida a los problemas planteados por el cambio climático.
El mayor de estos problemas en las actuales negociaciones es que la UE ha tratado de regular indirectamente el crecimiento económico mediante acuerdos vinculantes sobre el techo de las emisiones de carbono. Esto, en un mundo con gigantescas diferencias en los niveles y calidad de vida, y en el que los países en desarrollo están centrados en el alivio de la pobreza, es sencillamente un pasaporte al fracaso.
El dilema es de equidad. Quiénes tienen los derechos sobre qué recursos, quiénes son responsables de qué contaminantes, y quiénes han de pagar qué, son cuestiones que no pueden ser resueltas en una negociación global sólo por los ministros de Medio Ambiente; por mucho que después se esfuercen los jefes de Estado en llegar a acuerdos.
El error se repite año tras años desde el famoso Informe Brundland: estamos enviando solos a nuestros ministros de Medio Ambiente como los máximos representantes de los países porque seguimos pensando que el cambio climático es sólo un cuestión ambiental. Nos equivocamos: este fenómeno tiene graves consecuencias ambientales, pero es principalmente un problema económico que trata de cómo compartimos y repartimos costes y beneficios de forma aceptable entre cada uno de los implicados.
La comunidad científica y las autoridades ambientales ya han hecho su trabajo: sacar a la luz la gravedad del cambio climático y la necesidad de abordar esta cuestión desde todas las instancias posibles. Ahora se hace imprescindible la implicación de las máximas autoridades nacionales y comunitarias en materia de economía y finanzas.
Las cumbres sobre cambio climático convocan a científicos y ministros de Medio Ambiente para que traten de resolver un problema de recursos y de distribución económica que sólo puede ser resuelto en última instancia por los ministros de economía y Finanzas.
Por eso necesitamos que las negociaciones internacionales se abran al máximo nivel de competencia económica y financiera, porque la cuestión del debate rebasa con mucho las competencias de los ministros de Medio Ambiente, que se ven impotentes ante las decisiones a tomar.
Se apunta a la próxima reunión de México en 20010 como el momento para llegar a acuerdos vinculantes. Si es así, no podemos perder otra oportunidad, porque las consecuencias de volver a fracasar serán graves. En esta nueva cita, se habrían de cerrar acuerdos en varios frentes:
El primero en el campo de la energía, donde habrá que centrarse en la eficiencia de los recursos disponibles. El segundo sería el establecimiento de un sistema de precios correcto, que suponga la eliminación de los subsidios, un precio global para el carbón y la dotación de valor a los sumideros naturales de carbono. El tercero, el desarrollo de regulación donde los mecanismos de mercado no sean suficientemente fuertes para cambiar las costumbres y los patrones de inversión, como en la edificación o el transporte.
La UE ha sido ninguneada en Copenhague por países con mucha menos solera y compromiso en materia de cambio climático, pero de incuestionable potencia económica e influencia política a nivel global. A la Presidencia Española le toca ahora trabajar para restablecer el liderazgo del Viejo Continente de cara a la próxima cita; ser capaces de reinventarnos y conseguir salvar a la UE de un nuevo fracaso.
ABC – NATURAL, Viernes 22 de enero de 2010

Biodiversidad. 2010, un año para despertar conciencias

POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO
Se van. Cada año, entre 15.000 y 50.000 especies. Muchas de ellas ni siquiera han sido descubiertas por la ciencia. Otras quedarán para siempre como una lámina o fotografía de un voluminoso libro. Como un recuerdo, caso del buscardo del Pirineo, el delfín de río chino o el tigre de Tasmania. El Índice Planeta Vivo, indicador de la vida silvestre sobre el planeta – obtenido del estudio de la evolución de 5.000 poblaciones de 1.686 especies de vertebrados -, ha descendido un 30 por ciento desde 1970. Esta extinción silenciosa está provocada por la deforestación y la transformación de los usos del suelo en los trópicos; el impacto de las infraestructuras y del cambio climático sobre las especies de agua dulce; y la contaminación, la sobrepesca y la destrucción de los ecosistemas marinos y costeros.
Naciones Unidas ha declarado 2010 “Año Internacional de la Biodiversidad”. Un intento de remover conciencias que puede quedarse en palabrería y papel mojado si a las buenas intenciones no se le añaden compromisos. Algo que empieza a convertirse en costumbre, como acaba de constatar la Cumbre del Clima celebrada en Copenhague. En el fondo, los escépticos piensan que nada sustancial ha cambiado en el planeta con la desaparición de las especies, que ya se han producido extinciones masivas y que hay que aplicarse el cuento de Darwin: la diversidad de la vida surgió gracias a un proceso hereditario con modificaciones en el que participamos todos, seres humanos incluidos, mediante el mecanismo de la selección natural (los mejores sobreviven y se reproducen; los peores...pasan a la historia). Pues eso: adaptarse o morir. Mientras el adiós del oso polar, el tigre de bengala o el lince ibérico no suponga un quebranto económico a la especie humana, serán muchos los que acompañen en el sentimiento a los que se preocupan. Y poco más.
Los servicios de la naturaleza
El asunto del bolsillo podría abrir una brecha. Al menos eso piensa la Comisión Europea, que acaba de presentar un Informe sobre la Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad (http://www.teebweb.org/). Su teoría: los expertos olvidan cuantificar el valor del patrimonio natural de sus países. Las prestaciones que la naturaleza nos brinda de manera gratuita tendrían un alto coste si fuera necesario reproducirlas de manera artificial, por lo que unos recursos saludables representan, además, un enorme ahorro para los estados.
Según WWF España, por primera vez la conservación no se enfoca sólo desde el punto de vista de la protección de hábitats y especies, sino también desde el enorme coste que su desaparición puede suponer. El estudio TEEB señala que los gobiernos deben adoptar mejores sistemas de contabilidad, que midan el auténtico valor de los recursos naturales y permitan integrarlos en las decisiones administrativas.
La variedad de especies, hábitats y ecosistemas de toda Europa conforma una pete invalorable de nuestras vidas. Se trata del entorno en el que vivimos, el aire que respiramos y el agua que bebemos. La adecuada conservación de la naturaleza proporciona a nuestra sociedad diferentes servicios, como puede ser el filtrado del aire, el control de inundaciones, la polinización de plantas, la purificación y almacenamiento de aguas....
La Evaluación de Ecosistemas del Milenio de la ONU señala que el 60 por ciento de los servicios generados por los recursos naturales están degradados, lo que contribuye al aumento de las inundaciones y grandes incendios forestales. Esto provoca un enorme desembolso económico para los países afectados. Por su parte, el Banco Mundial estima que por cada euro invertido en la prevención de desastres naturales, se ahorran 7 euros en pérdidas tras el desastre.
Las áreas protegidas conservan plantas medicinales imprescindibles para la industria farmacéutica y la medicina tradicional. En 2000, los fármacos obtenidos de las plantas obtuvieron unos ingresos de 30.000 millones de dólares. Según el informe, invertir en la conservación, gestión y restauración de los ecosistemas proporciona beneficios a largo plazo mayores y más duraderos que las ganancias inmediatas de un uso incontrolado de los recursos naturales. Además, la degradación de los suelos, el aire y el agua afecta negativamente a la salud pública, la seguridad alimentaria, el turismo o las oportunidades de negocio.
La razón de que se hayan obviado estos costes es que los economistas no asignan precios de mercado a los servicios que aportan los espacios naturales. Esto significa que los beneficios que se derivan de ellos (a menudo de carácter público) son por lo general olvidados o infravalorados en la toma de decisiones. Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España, cree que nuestro país, pese a contar con uno de los mayores capitales naturales de toda Europa “sigue desarrollando actuaciones insostenibles y altamente impactantes, como la actual política de infraestructuras, y utilizando sus ayudas y fondos para la destrucción del medio ambiente, como en el caso de muchas de las ayudas a la agricultura o la pesca”.
Una amenaza que puede alcanzar al ser humano
Circula por ahí la teoría de que los seres humanos, principales agentes de los malos tiempos, pueden sentarse en una butaca a mirar. Fernando Jiménez, escritor y biólogo, autor del libro “La sexta extinción”, cree que “la Tierra ha sobrevivido a cinco extinciones masivas, y aquí está. Pero no olvidemos que por el camino se han quedado miles de especies. El planeta puede sobrevivir al cambio climático; otra cosa es que lo hagamos nosotros, que podamos adaptarnos. Hay que verlo con perspectiva: cuando hablo de “nosotros” no me refiero a los 900 millones de personas que viven en los países ricos, sino a los 5.500 millones que habitan en los países pobres, donde la sequía mata, donde si el mar sube un metro las consecuencias serán catastróficas. La lucha no es por salvar a los osos polares, sino a nosotros mismos. No hablamos de pérdida de comodidades, de ir al cine o de compras. Hablamos de aire, agua limpia, comida, tierra fértil, un clima estable”.
Responsabilidad española
La evaluación de la Agencia Europea del Medio Ambiente de 2009 refleja la imposibilidad de alcanzar el objetivo de frenar la pérdida de biodiversidad para 2010. Durante la presidencia española, la UE debe definir qué se hace a partir de ahora. WWF pide al Gobierno que asegure el establecimiento de objetivos ambiciosos para 2020 que incluyan la recuperación de las especies y ecosistemas terrestres marinos y de agua dulce el peligro. Asimismo, iniciar la discusión sobre financiación, asegurando un fondo fuerte y específico para biodiversidad. Por último incorporar las recomendaciones del informe TEEB (The Economics of Ecosystems and Biodiversity) para que condicionen la toma de decisión de todos los Consejos, en particular los de agricultura, pesca y economía.
Diez especies al límite
WWF publica su “lista roja” para 2010. Incluye animales emblemáticos como el tigre, el oso polar o el gorila de montaña.
1. Tigre.
Estudios recientes indican que quedan tan sólo 3.200 tigres (Panthera tigris) en su hábitat natural. Estos felinos ocupan menos del 7 por ciento de su territorio original, que ha disminuido un 40 por ciento durante la última década. La acelerada deforestación y la caza desmedida pueden provocar su extinción, como sucedió con el tigre de Java y de Bali. Este animal es cazado porque algunas partes de su cuerpo son utilizadas en la medicina tradicional china y su piel es muy cotizada. La subida del nivel del mar debido al cambio climático amenaza los manglares donde habita la población de tigres de la India y Bangladesh. El Año del Tigre, en 2010, será muy importante para los esfuerzos de conservación de esta especie.
2. Oso Polar
El oso polar (Ursus maritimus) se ha convertido en un icono del cambio climático. Clasificada como una especie en peligro por el Acta de Especies Amenazadas de Estados Unidos, podría extinguirse en el próximo siglo si continúa la tendencia actual de calentamiento en el Ártico. La población rusa de estos animales adapta su comportamiento y hábitos de alimentación a los nuevos tiempos, pero sus rutas de migración están en peligro por nuevos proyectos de infraestructura. La geopolítica puede darles la puntilla, pues los países de la región codician la riqueza mineral que se escinde bajo la banquisa. WWF apoya investigaciones de campo para entender cómo el cambio climático afecta a los osos polares y desarrollar estrategias de adaptación; también trabaja con gobiernos e industrias a fin de reducir las amenazas provenientes del transporte, la explotación de gas y petróleo y las comunidades locales. Todo ello para reducir encuentros conflictivos entre humanos y osos en áreas donde estos se encuentran atrapados en tierra durante periodos más largos debido a la falta de hielo.
3. Morsa del pacífico
El mar de Chukchi y el de Bering en el Ártico son el hogar de la morsa del pacífico (Odobenus rosmarus divergens), una de las víctimas del clima. En septiembre de 2009 se encontraron 200 morsas muertas en la costa del mar de Chukchi, Alaska. Estos animales dependen de las capas de hielo flotante para descansar, procrear, amamantar y proteger a sus crías de los depredadores. Con el derretimiento del hielo, esta especie está condenada.
4. Pingüino de Magallanes.
En peligro anteriormente por derrames de petróleo, los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magallanicus) se enfrentan ahora a una amenaza mayor, la falta de alimento, ya que los peces son desplazados por corrientes oceánicas cálidas, forzando a estas aves a viajes casi imposibles. El año pasado cientos de pingüinos de Magallanes llegaros a las playas de Río de Janeiro – más de 1.500 kilómetros al norte de sus lugares tradicionales de anidación -, muchos de ellos muertos o moribundos. Actualmente, 12 de las 17 especies de pingüinos están experimentando una rápida disminución en sus poblaciones.
5. Tortuga Laúd
La laúd (Dermochelys coriacethe) es la tortuga marina más grande y uno de los reptiles que ha sobrevivido durante cientos de millones de años a las sucesivas extinciones que ha padecido el planeta. Sin embargo, parece que le ha llegado la hora. Estimaciones recientes indican que su población está declinando, particularmente en el Pacífico, donde se calcula que sólo quedan 2.300 tortugas hembras, convirtiendo a la laúd del Pacífico en la tortuga marina más amenazada en todo el mundo. En el Atlántico, este animal tiene una población más estable, pero los científicos predicen su rápido declive debido al gran número de individuos que mueren al ser capturados accidentalmente por embarcaciones de pesca. Un peligro adicional es la subida del nivel del mar, que pone en peligro sus nidos, así como temperaturas más altas en las playas del Atlántico. El objetivo de WWF es proteger la ruta migratoria de la tortuga laúd, trabajando con pescadores para reducir la pesca accidental, proteger las playas de anidación y concienciar a las comunidades locales para que respeten a esta especie viajera del tiempo que pasa por su peor racha.
6. Atún rojo
El atún rojo (Thunnus thynnus) es un pez migratorio de gran tamaño que se localiza en el Atlántico y el Mediterráneo. Se usa en la preparación de sushi de primera calidad. La especie se encuentra muy cerca del colapso si continúan las prácticas de pesca no sostenibles El informe “El saqueo del atún rojo en el Mediterráneo y Atlántico Oriental”, de WWF, pone al descubierto la dimensión real de la catástrofe. Los mayores infractores son las flotas de la Unión Europea (principalmente Francia), Libia y Turquía, que dejan de declarar la mayor parte de sus grandes capturas. La Comisión para la Conservación del Atún Atlántico, donde participan 42 países, impuso una cuota anual de 32.000 toneladas, cifra que no se respeta.
7. Gorila de montaña
Los científicos consideran que el gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) es una subespecie en peligro crítico de extinción, con sólo 720 individuos en su hábitat. Más de 200 viven en el Parque Nacional de Virunga, en el este de la República Democrática del Congo, en la frontera con Ruanda y Uganda. Una zona en permanente conflicto. La guerra ha provocado un aumento de la caza ilegal y la degradación de sus refugios naturales. Gracias a los esfuerzos de conservación durante los últimos 12 años en los montes Virunga, la población de gorilas ha aumentado un 14%.
8. Mariposa Monarca.
Cada año millones de delicadas mariposas monarcas (Danaus plexippus) emigran de Canadá y el Norte de los Estados Unidos para pasar el invierno en los bosques de México. La conservación y protección efectiva del bosque de oyamel y pino de altitud en México es esencial para la supervivencia de los lugares de hibernación de estos insectos, lo que se ha reconocido como un fenómeno biológico en peligro de extinción. La protección de sus hábitats reproductivos en Estados Unidos y Canadá es igualmente crucial para salvar la migración de esta especie. WWF apoya a las comunidades locales para establecer invernaderos de árboles que se han reintroducido posteriormente en la reserva de la mariposa monarca, creando al mismo tiempo fuentes de ingresos para los propietarios del bosque.
9. Rinoceronte de Java
En estado crítico en la Lista Roja del IUCN, el rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus) es considerado el mamífero de mayor tamaño en peligro de extinción, con una población total de 60 animales. Muy cotizado por su uso en la medicina tradicional china, la población de los rinocerontes de Java también ha disminuido por la conversión de su hábitat boscoso a campos de cultivo. WWF ha estado presente en la protección y conservación de esta especie desde 1998, apoyando a los guardabosques, desarrollando censos, creando conciencia de la importancia de los rinocerontes entre sus vecinos humanos apoyando el manejo y la administración de parques. A finales de 2009, con la ayuda de perros entrenados, esta organización encontró huellas del único y extraño rinoceronte de Java vietnamita, del que se piensa que existen no más de doce ejemplares.
10. Panda gigante.
El panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) enfrenta un futuro incierto, con menos de 2.500 ejemplares. Su hábitat forestal en las montañas suroccidentales de China se ha fragmentado. WWF ha estado colaborando en la conservación del panda durante casi tres décadas, coordinando estudios de campo, trabajando en la protección de hábitats y, más recientemente, apoyando al gobierno chino creando reservas.
LOS ÚLTIMOS LINCES IBÉRICOS
En España podemos “presumir” de tener al felino más amenazado del planeta, el lince ibérico. Esta especie cuenta con tan sólo doscientos ejemplares, localizados entre Sierra Morena y Doñana. La fragmentación de su hábitat, la pérdida de alimento (el concejo constituye el 90 por 100 de su dieta, de modo que las afecciones que sufre su presa favorita afectan dramáticamente a los linces) y la mortalidad directa relacionada con el hombre (venenos, disparos, atropellos) son sus amenazas más importantes.
ABC – NATURAL, Viernes 22 de enero de 2010

¿Volverse ecológicos? Quizás tras este barril

Por JAD MOUAWAD
La Administración de Obama quiere llevar a cabo la transformación de la política energética más ambiciosa en 30 años para reducir el consuno de petróleo, aumentar los suministros de energías renovables y recortar las emisiones de dióxido de carbono.
Pero los gigantes petrolíferos de todo el mundo no están convencidos de que vaya a funcionar. Incluso ahora que en Washington están poniéndose como locos con la energía, muchas de las empresas petrolíferas están manteniéndose al margen, mostrándose recias a invertir en las nuevas tecnologías por las que se inclina el presidente e incluso apartándose de compromisos que ya habían contraído.
Royal Dutch Shell anunció el mes pasado que iba a congelar sus investigaciones y sus inversiones en energía eólica en energía eólica, solar y de hidrógeno y que iba a centrar sus planes de energía alternativa en los biocombustibles. La empresa ya había vendido gran parte de su negocio solar y se había retirado de un proyecto el año pasado para construir el mayor parque eólico en alta mar, cerca de Londres.
BP, una empresa que lleva nueve años diciendo que estaba “dejando atrás el petróleo”, ha estado volviendo al petróleo desde 2007 y recortando su programa de energías renovables. Y las petroleras estadounidenses, que durante todo este tiempo se han mostrado más escépticas respecto a la energía alternativa que sus homólogas europeas, ignoran aplicadamente los nuevos mensajes de Washington.
“En mi opinión, nada ha cambiado realmente”, comenta Rex W. Tillerson el consejero delegado de Exxon Mobil. tras la elección del presidente Obama. “No nos oponemos a las fuentes de energía alternativa ni a su desarrollo. Pero hacer que el futuro de la energía del país dependa únicamente de esas alternativas oculta la realidad de su tamaño y escala”.
La Administración estadounidense quiere invertir 150.000 millones de dólares en la próxima década para crear lo que denomina un “futuro energético limpio”. Su plan pretende diversificar las fuentes de energía de la nación, impulsando más energías renovables, así como reducir el consumo de petróleo y recortar las emisiones de dióxido de carbono de los combustibles fósiles.
A menudo las petroleras han creado anuncios que expresan su interés por las nuevas formas de energía, pero sus inversiones reales no han respaldado estas promesas.
“La escala de sus inversiones alternativas es tan increíblemente pequeña que cuesta encontrarlas”, señala Nathanaek Green, veterano analista político del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. “Éstas empresas no se sienten en la obligación de ser pioneras en la materia”.
Quizás no resulte sorprendente que la mayoría de las inversiones en fuentes alternativas de energía provengan de lugares que no son las petroleras. En los últimos 15 años, las cinco principales empresas petrolíferas se gastaron aproximadamente 5.000 millones en el desarrollo de fuentes de energía renovable, según Michael Eckhart, presidente del Consejo Estadounidense de Energía Renovable, un grupo de comercio industrial. Esto representa solamente un 10 % de los cerca de 50.000 millones de dólares destinados al sector de la energía limpia por fondos de capital riesgo e inversores empresariales durante este período, añade. “Las principales empresas petrolíferas no consideran que la energía renovable sea un negocio convencional”, remacha Eckhart. “Para ellas, es un negocio secundario”.
Shell, por ejemplo, afirma que se ha gastado 1.700 millones de dólares desde 2004 en proyectos alternativos. Esta cantidad resulta insignificante en comparación con los 87.000 millones de dólares destinados a proyectos de gas y petróleo en todo el mundo.
Los directivos del sector sostienen que comparar las inversiones en proyectos de gas y petróleo con sus planes de investigación en el campo de la energía renovable lleva a confusión. Afirman que aunque los combustibles renovables son necesarios, siguen estando en su primera fase de desarrollo, y que el petróleo seguirá siendo una fuente energía dominante durante décadas.
En sus perspectivas a largo plazo, Exxon asegura que para 2050, los hidrocarburos (incluidos el petróleo, el gas y el carbón) representarán el 80% de los suministros de energía mundiales, casi la misma cantidad que hoy en día.
“La energía renovable es muy real”, afirmaba David J. O´Really, el consejero delegado de Chevron, en noviembre. “La necesitamos. Va a ser una parte esencial del futuro que imagino. Pero no es realista suponer que seremos capaces de sustituir la energía convencional en el plazo de tiempo que sugieren algunos”.
Incluso los objetivos modestos están resultando difíciles de alcanzar. El mandato del Congreso sobre el etanol, que exige que las petroleras utilicen 36.000 millones de galones (unos 136.000 litros de etanol) para 2020, no se puede cumplir afirman los expertos, sin avances tecnológicos importantes para los que todavía faltan muchos años.
John M. Deutch, un profesor del Massachusetts Instutute of Technology (MIT) y ex director de inteligencia central, señala que no tiene mucho sentido criticar a las petroleras sin establecer primero normas federales que establezcan un precio para las emisiones de dióxido de carbono.
“¿Qué papel desempeñarán en el futuro las petroleras en las alternativas al hidrocarburo convencional? La respuesta correcta es que nadie lo sabe”, afirma Deutch. “Lo importante es que el Gobierno establezca una política sobre el dióxido de carbono. Las petroleras la cumplirán”.
THE NEW YORK TIMES JUEVES 23 DE ABRIL DE 2009
EL PAÍS